Estas últimas dos semanas han supuesto un cambio importante para mi familia. Hace exactamente 15 días que nos confirmaron que nuestro bebé Lucas tiene una perdida auditiva de 100 decibelios, lo que en términos cotidianos se conoce como sordera profunda.
Las primeras horas después de haber recibido la confirmación fueron las más difíciles, de hecho, fueron las únicas difíciles. Dentro de uno surgen dos sentimientos que hay que combatir, que son el miedo y el victimismo. El miedo es fruto de la ignorancia y la falta de conocimientos que uno tiene en el primer momento y si sabes usar Internet es fácil combatirlo sentándose a leer, a leer más y a seguir leyendo y leyendo durante días.
Lo más nocivo es el victimismo, el querer parar el mundo porque te han dado una mala noticia. Es una actitud que gracias a los buenos consejos de mi padre pude revertir en cuestión de horas y cambiarla por otras mucho más sanas: la esperanza, la confianza de que vamos a estar bien y ser conscientes que pese a todo seguimos siendo sumamente afortunados porque tenemos los medios para hacer frente a la situación.
Ahora que han pasado 15 días he podido resolver dudas importantes, como por ejemplo saber si Uruguay es un país en el que pueda hacerse frente a esta situación de la misma manera que podría hacerse en España o Estados Unidos. Para mi sorpresa, puedo decir que aquí las cosas están muchísimo mejor de lo que me hubiera imaginado gracias a uno de los recursos que más aprecio del país: la calidad humana. Siento como si mi apuesta por venir a Uruguay hubiera dado frutos adicionales en lugar más inesperado. Existen las mismas tecnologías que puedo encontrar en España, si falta algo se puede importar, pero hasta ahora hemos encontrado siempre a un magnífico profesional que se solidariza con nosotros.
Pese a que a nadie le alegra la noticia, soy consciente que es una experiencia que fortalecerá a la familia en vez de debilitarla, que lo vivido en los últimos días redefine todos los criterios con los que juzgaba los problemas y de ahogarme en vasos de agua paso a sentirme cómodo y confiado en el océano.
He visto con cuanta gente podemos contar y la claridad con la que se puede reconocer a quienes te quieren y se preocupan por nosotros. También descubro que lejos de sentirme débil o afligido hay mucho más ímpetu y energía en mi, que la responsabilidad añadida no pesa sino que te alienta a ir a más.
En fin, si tuviera que sacar una conclusión, esta sería que entre todas las cosas malas que nos podrían haber pasado, esta es la mejor de todas.
Esta mañana muy temprano, después de una noche de lunes realmente intensa, nació mi segundo hijo Lucas, un enorme bebé que pesó 4,48kg al nacer. Es tranquilo como un monje budista, apenas ha llorado en todo el día. Es rubiecito, con poco pelo. Ha pesado casi un 30% más que su hermano mayor cuando nació y de lo grande que es, entra justito en las cunitas de metacrilato que tienen en la maternidad (las típicas de las películas).
Los padres de la criatura estamos felices (no puedo explicar cuánto) y exhaustos, porque la experiencia es maravillosa, pero en esta ocasión tenemos también a Nicolás, de 22 meses, a quien no podemos desatender y que ahora mismo está bajo mi cuidado y echando mucho de menos a su mamá.
Se suponía que ahora, que he conseguido que Nico se duerma, iba a pasar horas enviando fotos a todos los familiares y amigos, pero me parece que va a tener que esperar hasta mañana el asunto porque estoy escaso de fuerzas y he usado la reserva para poder escribir estas palabras. Nos vemos en unos días.
Estamos a escasos 2 días del wordcamp Argentina y a mi hijo todavía no se le ha antojado nacer, por lo que ahora mismo es definitivo que, por mucho que me duela, me voy a tener que perder el evento que organizó Mariano y en el que yo iba a hablar de una de esas pocas cosas que realmente me apasionan, el diseño de blogs.
No obstante, me dijo Mariano que voy a tener un reemplazo de lujo, Leo Prieto que se defiende estupendamente en esta materia (y en muchas otras).
En fin, no me queda otra que disculparme, aunque por suerte, es una de esas ocasiones en que puedo estar tranquilo sabiendo que comprendéis los motivos. Pasadlo bien y grabad las charlas para que luego las podamos ver en Youtube.
Media vida me ha llevado poder llegar por fin al punto en el que puedo escribir y afirmar eso.
Hace ya más de dos meses que comencé a desintoxicarme, no sin haber tropezado (alguno suelto, una vez por semana), pero hoy ya no me acuerdo cuándo fue exactamente la última vez que fumé.
La ansiedad que provoca dejar una costumbre que me acompañó casi la mitad de mi vida es inmensa. La primera consecuencia es el ya conocido engorde. Me metí 7 kilos en menos de 6 semanas, lo que en parte no me vino tan mal, ya que me ha obligado a ir al gimnasio y volver a hacer deporte después de Dios sabe cuanto tiempo.
Por otro lado, no vivo aterrado con recaer, porque en el proceso fueron varias las veces, que después de una semana entera de lo más bien, necesitaba salir a toda prisa a por un cigarrillo a las 4 de la mañana. Me fumaba el cigarrillo, tiraba o regalaba el resto y a volver a aguantar, al menos, otra semanita. Ahora mismo es la primera vez que he superado ampliamente la semana, tanto que no me acuerdo el último.
Ahora bien, después de casi 70 días, sigo sufriendo a diario. Por un lado están los sueños, en los que casi siempre fumo o siento culpa porque fumo u otras historias en las que el tabaco es el protagonista. Por otro lado, hay días y momentos (como este mismo, que me llevo a escribir la nota) en los que… ¡por favor!, ¡qué mal lo llevo!.
Me parece que voy a aprovechar para preguntar a aquellos que consiguieron dejarlo, ¿cuándo se acaba este tormento?
Después de leer acerca del nuevo posible destino de Ya.com, mucho menos alentador que la compra por parte de Vodafone, me puse a explorar con el “modo nostalgico ON” y di con este video:
Maldito (no va en serio) el que puso esa música de fondo, no recuerdo haber sentido nunca tanta nostalgia viendo un video. Creo que todos los que estuvimos ahí durante esas fechas invertimos muchas emociones en el proyecto y aunque ahora estemos desvinculados, no podemos evitar sentir pena por lo que ha acabado pasando.
Esa época que tuvimos en Ya.com no se puede explicar, había que vivirla y yo siempre me consideré muy afortunado de haber estado allí y sobre todo, haber conocido un poco a todas esas personas.
Por cierto, si hay alguno que tenga la foto de todos en el vending, que por favor me la pase.
Actualizado: Ya tengo la máquina y pese que al final se retrasaron incluso más de lo que decía la anotación, se ha dado una serie de atenuantes que moralmente me hacen sentirme incómodo dejando la anotación tal cual, por lo tanto la anotación quedará editada de forma que no perjudique más a la empresa en cuestión.
Estoy con un cabreo inmenso encima. Es increible la mentalidad de algunas personas y lo poco que cuidan los negocios. Es algo típico cuando contratas a la personas equivocada para que cuide algo ajeno.
Hay una empresa aquí,que lleva ya un par de días de retraso en la entrega de una máquina. Se suponía que hoy ya por fin después de poder intercambiar componentes que habían pedido o enviado mal, tendrían mi máquina lista. Hace un rato me llamaron como si nada para decirme, que no, que hoy tampoco, que ya no daba tiempo. Sólo les faltaba cargar el S.O. y los drivers. (Al final resulta que el problema venia de que la mother no era compatible con el procesar, porque era la primeta vez que vendían dicho procesador)
Yo me dedico a un negocio en donde casi tan importante como lo presupuestos son los plazos. Yo hago todo lo posible para manejar esos plazos lo mejor posible. Cuando se que un plazo no da, algunos habituales podrán confirmarlo, sencillamente aviso que no tengo disponibilidad y punto.
Ahora bien, hay veces, nos pasa a todos, nos equivocamos con esos plazos.
Cuando te equivocas con un plazo, no le puedes trasladar el problema al cliente y quedarte tan contento. Bueno, si pueden, pero es una manera ideal para perder un cliente.
Yo llego al punto de poder explicar y representar gráficamente como resuelvo los problemas de sueño que se producen normalmente como consecuencia de plazos ajustados. Estos tíos son incapaces de decirle a uno de sus técnicos: quédate una hora más, mañana vienes una hora más tarde.
Me molesta además, porque ellos normalmente venden torres de un importe entre 400 y 600 dolares (que es una pequeña fortuna en este país). Yo les he encargado una de 1.400 sin monitor, sin nada aparte de la torre y les da absolutamente igual.
Son estos detalles los que te permiten detectar facilmente a quién le irá bien y a quien no. De hecho, dadas las circunstancias, cuando se me pasa el cabreo inicial siempre acabo reconfortándome (un poquito) en la idea de que estas personas un día se preguntarán: ¿qué habremos hecho mal?.
Para poner todo un poco más en contexto, entiendo que esto es cosa del día a día en grandes ciudades como Madrid (donde algunos lo toleraban mejor que otros) o Barcelona, pero Punta del Este (y Maldonado, la ciudad colindante) esta época del año no llega una población estable de 200.000 personas y es rarísimo ir a una tienda de esas características y encontrarte con otro cliente al mismo tiempo. Creedme que aquí lo último que les sobra son clientes.
Finalmente, una vez que tienes la máquina y resulta tan buena como esperabas que fuera, todo se de forma más positiva.
A veces la mala suerte se acumula para caer toda de golpe.
Ayer, en mi familia, nos llevaramos un susto muy grande que, hasta cierto punto, nos salió barato ya que al final quedó en susto. Perdón que no de más detalles, pero hay buenos motivos para que no lo haga.
Luego, por la noche, se me ocurrió restaurar mi powerbook. Nunca lo había hecho antes, así que busqué los discos y en vez de usar el DVD de Tiger, usé los discos de instalación y restauración que vienen con el laptop, que vienen con panther, una versión más anterior de OSX.
Antes de instalar hice un respaldo en un disco duro externo firewire, donde además tenía otras cosas importantes.
Cuando termino el checklist y estoy seguro que tengo todo respaldado, inicio la instalación, selecciono el disco duro de mi powerbook para instalar y espero pacientemente. Mientras se está instalando me doy cuenta que el disco firewire sigue conectado, pero estaba seguro de que seleccioné el disco del portatil.
Al finalizar la instalación y reiniciar la máquina, algo me empieza a preocupar mucho: ¡¿el disco externo parecía estar corriendo el OSX?!. Estaba aterrado. La idea de que los dos discos se hubieran borrado casi me provoca un mareo (casi :P).
Lo primero que hago es confirmar mi sospecha al abrir el disco externo y ver que las decenas de carpetas que tenía ahí habían desaparecio y habían sido sustituido por una instalación de Panther. Afortunamente, descubro que el powerbook había quedado totalmente intacto.
Al parecer, por lo que me ha dicho un amigo, fuí presa de un viejo bug de Panther. ¡Joder!. Casi que prefiero los virus y el spyware de mi viejo PC.
Es la primera vez que tengo una perdida tan masiva de datos, unos 50GB.
Algunas cosas guardadas ahí tenían gran valor sentimental y quería rescatarlos. Al final acabé comprando una licencia de un programa llamado FileSalvage que me ha permitido recuperar unas cuantas cosas.
Creo que conseguí rescatar la totalidad de las fotos. Con los videos no hubo tanta suerte. Lo peor de todo es que no he podido rescatar ni un sólo Zip y apenas unos pocos ficheros comprimidos en otros formatos.
En fin, dia de mie…, noche de mie…, menos mal que ya es viernes.
La palabra rutina suele llevar asociada una connotación negativa. Hay expresiones que hablan de huir o escapar de la rutina, como si esta fuera Alcatraz.
La mala fama que tienen las rutinas surge de que normalmente es algo que la vida te impone. Tienes que levantarte a esta hora, tienes tanto tiempo para desayunar, tienes que estar X horas en el trabajo, tienes tanto tiempo para cenar o te quedan X horas para dormir. Así todos los días.
Yo, lejos de vivir de forma rutinaria, me he propuesto tener una rutina también, pero eso sí, diseñada a medida, para que en vez de ser una carga o una prisión, sea una forma de hacer que mis días sean, dentro de lo posible, más productivos.
Creo que los beneficios que puedes obtener son inmensos, aquí dejo alguno de mis argumentos:
Es más fácil sacarle todo el jugo a tus tiempos de ocio, trabajo y sueño. Todos ellos quedan acotados a tu medida y a tus necesidades. También te facilita mantener un mejor equilibrio entre ellos, para no descuidar ni abusar de ninguno de ellos.
Puede hacer planes. Parece una tontería, pero si no sabes lo que vas a estar haciendo el martes de la semana que viene, es complicado saber si vas a poder ir al cine, tener una reunión o quedar a comer con tu mujer.
Al menos en mi caso, duermes mejor. Cuando no tienes una rutina, el final del día normalmente se utiliza para programar, más o menos, lo que se va a hacer el día siguiente. Ahora por las noches, tengo una preocupación menos, ya se, a grandes rasgos, lo que va a pasar al día siguiente.
Aprovechas mejor el día. Las rutinas, buenas y malas, tienen probablemente eso en común: están ahí porque la vida hoy te exige que rindas al máximo si no quieres quedarte atrás. Esto también refuerza el punto anterior: rindes más, tienes más sueño, duermes mejor.
Un detalle sencillo, pero importante: tener una rutina de forma voluntaria no pesa ni te amarga como el tener una rutina impuesta de la que parece imposible escapar.
Finalmente: si tu controlas tu rutina, la puedes cambiar cada vez que necesites incorporar o quitar algo.
Ahora pregunto: ¿y tú qué piensas?, rutinas ¿sí o no?, ¿por qué?.
Menudo pifostio más estúpido que se ha montado. Es increible, pero al final, las cosas son al revés de como deberían ser.
Eduardo, David, JL Perdomo, todos compañeros y amigos, tres personas por las que pongo la mano en el fuego, tres destacados emprendedores del ámbito blogueríl que en vez de juntarse, asociarse o ayudarse acaban metidos en un discusión un poco boba, y yo como un imbécil justo en medio.
Si es que hay día que parecemos metidos en una competición para ver quién puede tirarse más piedras sobre el propio tejado.
Nota original
Esta mañanita, muy temprano, mientras me tomaba un café leo una nota de mi buen amigo Eduardo: Wordpress.es y Ferca.
Menudo dilema, ¿qué haces cuando una persona que aprecias se enfrenta con otra persona que respetas mucho?.
Normalmente lo normal sería no meterse y punto, pero no puedo evitar salir en esta ocasión a decir que me parece que la postura que ha tomado Eduardo no me parece muy oportuna.
Yo entiendo perfectamente que podría picarle la curiosidad y haber escrito una nota preguntándole a David si hay intención de hacer algo con el dominio. Aunque en ese caso, lo normal me parecería un mail.
También entiendo que tuviera un proyecto relacionado con wordpress entre manos y que en ese caso hubiera intentado comunicarse con David para preguntarle si había alguna posibilidad en que se llegara a algún acuerdo con el dominio. Una vez más, creo que es algo que se podría resolver en privado.
Ahora, lo que no entiendo, es esto:
¿Cuál es el interés de Ferca con WordPress.es, simple posicionamiento? — por qué lo registraron? — ¿por qué redirige a su weblog? — ¿por qué intentan aprovecharse así?
Yo conozco la trayectoria de David con Ferca, que tiene ya casi 8 años de historia. Antes de eso, hace unos 10 años, yo ya visitaba sitios de David, en especial, es gratis .net, un directorio de recursos gratuitos que fue creciendo muchísimo y que de hecho cambio de nombre con el tiempo.
Lo mínimo que se puede hacer ante semejante trayectoria personal en un entorno en que ambos comparten es darle el beneficio de la duda. ¿Acaso tenías de antemano la certeza de que no tenga un proyecto con ese dominio?. Yo sé que hay un proyecto y de hecho de forma muy reciente se me ofreció participar en él.
Eduardo, sabes que te aprecio mucho, pero me parece una actitud muy agresiva. No creo que usar los blogs de esta manera sea sano.
Yo veo los blogs como un espacio para el diálogo, un entorno en el que hemos podido establecer amistades (creo que así fue como nos conocimos). De hecho, tú sabes, porque ya te lo comenté en alguna ocasión, que cuando empecé a escribir blogs hace 4 años y medio, proyectos como Bitacoras.net y tu blog personal fueron mis sitios de referencia y precisamente por eso no puedo sino expresarte cierta preocupación al haber visto una nota que no termino de creer que hayas escrito tú.
En fin, como decía al principio, Eduardo, te tengo mucho cariño pero también respeto y admiro mucho a David, espero no haberte molestado, no era mi intención. Puedes tener la certeza de que si hubiera sido al revés, hubiera salido a defenderte de la misma manera.
No lo he podido evitar y he acabo siendo víctima del meme ese que te fuerza a acabar sacando fotos de tu escritorio. En este caso, el de la oficina, aunque faltaría el de casa, donde también paso mucho tiempo.
No soy de esos que tienen todos los gadgets desparramados por la mesa, a veces el móvil, pero justo en este caso estaba sacando la foto con mi Razr V3i.